Pero he aquí que mientras platicábamos de otras cosas, le presté a este niño un tren desarmable. Mi sorpresa fue que logró en poco tiempo armarlo y no solo eso sino que lo había disfrutado. Le aplaudí y le dije que era el primer niño que lograba hacerlo. Ante mi aprobación y felicitación él sonrió, enderezó la espalda, y pidió otro reto. Le presté otro juego de mesa y su tía también se sorprendió...aprendimos que un voto de confianza tiene la capacidad de favorecer una actitud positiva y una mejora en el desempeño pues se establece un compromiso emocional por responder positivamente a la confianza.
Les reto a que den un voto de confianza a sus hijos adolescentes, eviten las palabras que descalifican...den otra oportunidad.