No hace sino un mes que observé a las madres y padres golondrinas practicar el vuelo con sus críos, tan pequeñitos. Me sorprendió ver a uno en el piso, no quise acercarme bruscamente pues no sabía si estaba lastimado, así que me acerqué poco a poco. Y he aquí que cuando estaba a unos dos pasos de distancia de él, el pajarito emprendió el vuelo y subió hasta donde estaban sus padres. Los he visto varios días y todos practican dejar el nido. Subir y bajar, alejarse y regresar. Fortalecer las alas para un viaje muy largo.
Regresando a la conferencia,
el expositor aludióa esa ya lejana imagen del hombre
que toma el arco,
lo tensa y lanza la flecha lo más
lejos posible.
En este sentido creo que como padres aspiramos a que nuestros hijos vayan más allá de donde nosotros hemos llegado. Y cabe preguntarnos ¿Estoy haciendo lo necesario para que mi hij@ vuele alto?
Les invito a ver el siguiente enlace con Richard St. John acerca de los secretos del éxito para los adolescentes y jóvenes ¡no se lo pierdan!

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